Nardy Castellini. Octubre 2002
Latin jazz con guaguancó
Una de las ofertas discográficas más sorprendentes de este mes es el
debut de Nardy Castellini, músico cubano de treinta y seis años que,
actualmente, reside en Alfacar, en la provincia de Granada. Su debut como músico
profesional llegó en su país de origen, dentro de la Orquesta de Música Moderna
de Matanzas, localidad donde nació. A finales de los años 80 comenzó a trabajar
con Omar Sosa y, posteriormente, con la vocalista Xiomara laugart, con la que
participó en dos álbumes. A mediados de los noventa se integró en Afrocuba para,
posteriormente, entrar a formar parte de Klimax un poco antes de cruzar el
charco y establecerse en su actual casa. Aunque pronto puso en marcha su propio
quinteto, hasta el momento ha compatibilizado su actividad en solitario con
colaboraciones junto a Jesús Alemany en el proyecto Cubanismo. Ahora, en 2002,
cree llegado el momento de grabar, por fin, un disco con música propia y firmado
por él. “Creo que la diferencia está en que hacer un disco propio es como contar
una o varias etapas de tú vida; vas a mostrarle a la gente en general parte de
tus experiencias pero en forma de música. Es como dar un pedazo de uno, además
de la seriedad y responsabilidad agregada que implica el que el disco salga a tu
nombre. Es como tener un parto porque también lleva su tiempo de gestación.
Grabar en un disco firmado por otros es como formar parte del equipo de médicos
que ayudan en el parto”, comenta este saxofonista que, además de contar con un
acompañamiento de lo más solvente, incorpora en “Identity” la presencia de Tata
Güines, Omar Sosa y Sherman Irby. “He tenido muchísima suerte y pude contar con
estos grandes invitados. Eran los que había pensado casi desde un principio,
pero siempre se te quedan músicos que te habría gustado que estuvieran”,
añade.
Nardy señala haber quedado contento con el resultado del disco, “aunque siempre te queda la sensación de que falta algo, pero todavía no he descubierto qué es”. “Identity” es una explosión rítmica que conecta con el oyente desde el primer momento. Sus piezas son tremendamente apasionadas, calientes y contagiosas: “Me gustaría que, a la hora de definirlo, esa función se quedara en las manos del público, pero, en cuanto a estilo se refiere, los puedo ayudar diciéndoles que es una especie de latin jazz”, indica Nardy, quien aclara los motivos por los que, finalmente, se ha decidido a poner sus composiciones en un álbum: “Esa necesidad surge poco a poco y en gran medida, en mi caso, tiene que ver con la música de jazz. Es mi preferida, la que más intento estudiar y conocer, y tenía el deseo de intentar mezclarla con unos tipos de ritmo que siempre estaban de fondo en la vida cotidiana de Matanzas, Cuba, donde nací y pasé largos períodos de mi vida. Ritmos con la rumba, el guaguancó, los abakuá…”
El resultado es abrumador, aguerrido en los momentos salvajes y de una tremenda dulzura cuando los instrumentistas se entrelazan. El disco necesitó, para salir a la luz, de un último empujón proporcionado por el Festival de Jazz de Granada: “ha sido muy importante por cuanto su director, Jesús Villalba, fue una de las primeras personas que conoció mi intención de llevar este proyecto adelante. El me ofreció la posibilidad de presentarlo en el festival y eso era justo lo que me faltaba, ya que podía aprovechar la ocasión para reunir a los músicos”. Ya con la banda compuesta y rodada el grupo viajó a Madrid. “Se grabó desde un lunes hasta un jueves. Necesitaba un estudio para poder grabar en directo, con todos los músicos al mismo tiempo. Eso requiere unas características muy determinadas y los estudios Infinity me parecieron muy adecuados”.
Nardy, con su latin jazz pasado por el folklore cubano, es uno más de los músicos que introduce la influencia isleña en la música producida en nuestro país. En su opinión, la música cubana “está teniendo una muy buena y muy grande repercusión; cada vez se escucha más y se entiende mejor en España. También hay, últimamente, mucha influencia suya en la que se está haciendo ahora aquí. Creo que eso es bueno”.
Si todo lo que saliera de ese tipo de fusiones fuera como este “Identity” nadie negaría esa afirmación.
R
Nardy Castellini. “Identity”. Karonte